A Barichara pueden llegar 2 mil personas un fin de semana con festivo y en Semana Santa o Navidad unas 3 mil. Hoteles hay de todos los precios, desde los 80 mil pesos por noche, predominando en las calles turistas extranjeros y de estratos altos que viajan desde el centro del país. Cuando fuimos grababan “Un verano en Venecia” producción del Canal RCN, que pese a no triunfar en el rating, mostró la majestuosidad de este bellísimo municipio de piedra, monumento nacional, con una hotelería de primer nivel representada en hoteles como el Aposentos o la Casa del Márquez. Imposible encontrar habitación sin reservación previa en temporada alta. Ténganlo en cuenta antes de partir.
De esta hermosura de pueblo para turismo adulto o romances bucólicos, emprendimos el regreso a San Gil, dejando atrás el Cerro de los Cobardes, para ser llevados por los rápidos del río Fonce. En San Gil el caldo de arepa y una porción de carne parece el plato típico a cualquier hora, en todos los restaurantes lo ofrecen. Nuevamente el taxista, tecnólogo hospitalario que dedicó 18 años a trabajar con el Estado, aclaró nuestras inquietudes con su alegre trato. Como el viaje fue en Semana Santa, nos llevó al Santuario de Nuestra Señora de la Salud, programando después el desplazamiento al Valle de San José y a Charala a una cabalgata por entre cafetales y cañaduzales que nos hizo recordar nuestro Cundinamarca. Al siguiente día los deportes extremos tenían reservada toda la programación.
No soy avezado en entretenimientos de aventurera, menos amo el peligro, pero ahí estuve, entregado al desafío contra la fuerza de la naturaleza, tratando de avanzar por el Fonce sin que la embarcación se volteara y sus tripulantes fuéramos arrasados por la furia de los rápidos. Son 5 las empresas registradas que ofrecen rafting y parapente, con atención profesional para los arriesgados. Todo es controlado y previo a embarcarse en la aventura es obligatorio tomar un curso corto en el que se le enseña a los novatos marines trucos básicos de salvamento y de conducción de las canoas. Luego viene el encuentro con el agua y 120 minutos en el recorrido corto y hasta 4 horas en el largo, luchando para llegar en buen estado al final del apasionante paseo y haber encontrado divertido el encuentro con grandes olas, esquivar piedras y no salirse del encrespado cauce.
En las noches, para seguir enamorados de la naturaleza, irse de rumba a la discoteca Afrodita, a un kilómetro del pueblo, un lugar construido entre las rocas de una cascada del río, mágicamente espectacular, es el mejor plan. Esta zona de Colombia tiene todo para competir en el mercado del turismo con cualquier otro sector: buen clima, capacidad hotelera y prodigios naturales como el parque el Gallineral, el cañón del Chicamocha, el río Fonce, obras construidas por el hombre como Barichara y un buen número de atractivos que vale la pena disfrutar. Volveremos…





